Introducción: cuando cae la tarde
En las quebradas de Imbabura se cuentan historias que hielan la sangre. Al caer la noche, los caminantes aseguran haber visto presencias extrañas: niños con ojos brillantes, voces que llaman desde la distancia o figuras que se desvanecen entre la neblina.
Relatos de miedo
Una de las historias más conocidas habla de un “niño de la quebrada” que aparece para guiar a los viajeros. Si se le sigue, conduce hasta un abismo del que no hay retorno. En otros casos, se dice que son espíritus de personas que murieron en accidentes o en antiguas batallas, condenados a vagar.
Función cultural
Estas leyendas funcionan como advertencias transmitidas de padres a hijos: no caminar solo de noche, respetar los caminos y reconocer que la montaña está habitada por seres invisibles. En el fondo, enseñan a tener prudencia y a valorar la vida comunitaria.
Entre mito y turismo
Hoy, algunas de estas historias son relatadas a los turistas como parte del atractivo cultural. Sin embargo, para los pobladores siguen siendo relatos vivos, cargados de temor y respeto.